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Esta es mi primera entrada del Blog. Cuando decidí inscribirme pensaba sobre qué escribiría, pero luego pensé que lo haría de manera más espontánea, más natural, y que a lo mejor un día me despertaría, entraría a la página y tendría ganas de escribir sobre lo primero que me viniera a la mente. Y pues pasa que ayer leía un libro de Melody Beattie llamado “El Lenguaje del Adiós”.  Generalmente uno lee este tipo de libros cuando el corazón está en problemas, metido en una situación donde uno está muy susceptible. Y uno capta algunas cosas cuando lo lee en esos momentos, pero qué pasa cuando decides tomar uno de estos libros y lo lees un día normal? Uno en el que no tienes problemas con nadie o estás metido en un enredo amoroso?? Captas diferentes cosas, no? Y pues eso me pasó a mi. No estoy yo para contarlo, ni ustedes para saberlo pero he tenido una vida sentimental algo complicada. Me he enamorado, he entregado el corazón y el mismo que me han regresado hecho pedacitos un par de veces. La última, creo ha sido la que me ha dolido más. Mi relación más “seria”, por decirlo de alguna manera terminó de manera caótica… (y por si se lo preguntaban este es el motivo por el que me auto-apodé “Kaos”). Y no crean que este suceso es reciente. No, para nada… De hecho ahora tengo mi familia, es decir, soy casada y tengo 2 niños pequeños. Puede decirse que por ahora soy feliz, sin embargo todas estas experiencias de desamores que he vivido me han marcado en la vida. 

Entonces… les contaba que tuve un gran amor. Hubo un tiempo en el que pensé que era la relación perfecta. Nos la pasábamos muy bien juntos. Reíamos mucho, tanto que nos dolía la panza. Realizábamos muchas actividades solos o con amigos. Nos encantaba salir de campamento, andar en bicicleta de montaña, ir a sesiones de vuelo en ala delta, ver películas y pasar interminables horas en algún lugar que en un comienzo era la casa de sus papás o la de mis papás y posteriormente fue la casa a donde se mudó a vivir solo. También tomamos clases de francés juntos durante 2 años y nos divertíamos horrores… tanto que las maestras siempre nos callaban por el escándalo que hacíamos durante las clases. Entonces cambiamos de tácnica y  pasamos a escribirnos recaditos en un cuaderno, así haríamos menos ruido. Un día, él escribió en mi cuaderno de francés una nota: “WYMM?”. Le dije que no entendía, entonces me dijo: “Te lo voy a traducir al español” y escribió: “TCC?” Pueden imaginarse lo que significaba? Me estaba pidiendo matrimonio. Me sentía en las nubes y me hizo muy feliz por el tiempo que duró en mi cabeza esa ilusión..  Un día, claro está nos sentamos a platicarlo detenidamente. Yo tenía 21 años, él 26. Él trabajaba y yo seguía estudiando la carrera. Le pedí que me esperara, yo quería terminar la escuela. Entonces lo convencí de que lo postpusieramos hasta que yo terminara, en 2 años más, y entonces nos aventuraríamos de inmediato al matrimonio. Pero… en algún lugar del camino nos perdimos.

Y la historia perdió su toque de alegría un abril. Un día que de la nada decidió que ya no quería estar conmigo. Ese día me dijo 3 cosas que me causaron dolor, mucho dolor: “Kaos, ya no te quiero igual que antes”, ”Yo??? Casado contigo… no me veo”, y ”Quisiera salir con otras mujeres”. No podía creerlo… me sentía traicionada. Literalmente me rompió el corazón. No quiero ni platicar detalles porque increíblemente no deja de doler cada que lo hago, lo que les puedo decir es que fue tal mi dolor que terminé con un shock emocional muy fuerte, con un ataque de neurosis que me mandó al hospital y unas dosis de tranquilizante las cuales me tumbaron hasta el día siguiente cuando desperté ya en mi cama.

Allí comenzó un largo camino para mi. Un camino de concientización. Las primeras semanas sufrí de muchísima angustia. Tenía ataques de pánico cuando me encontraba sola en mi habitación por lo que buscaba refugiarme con gente para no estar sola, llegué a sentir miedo de mi. Quería correr a su casa y hablar con él, lo cual sí acabé haciendo unas cuantas veces. Pero él dejó muy claro que ya no quería más… que debía irme antes de que me lastimara más. Me recargué en mis amigos, mi familia trataba de ayudarme. No podía estar sola, me entraba esa sensación de angustia y lloraba demasiado. Mi mamá platicó conmigo y me comentó sobre la idea de ver a un terapeuta. Lo hice, fui atendida por mi ahora querido Psicólogo Gerardo Moreno. Asistí a terapia durante 1 año y hablé, hablé, hablé… Estaba en duelo y costó mucho superarlo. Y esa fue la primera vez que empecé a leer libros sobre autoestima, codependencia, duelo, desamor, etc… En varios, incluyendo el que menciono al inicio encontré la tranquilidad de saber que no tenía nada de malo sentirse herido. Que tenía que permitirme sentir dolor, que es tan humano llorar como reír y que es una válvula liberadora de presión interna. Que así como teníamos derecho a invlucrarnos al máximo de nuestra capacidad en cada relación, también tenía derecho a atender y sanar este dolor que de esa relación se generó para entonces poder seguir adelante con mi vida y tener disposición nuevamente de entregarme en todas las relación que vinieran después. Pero todo esto requiere de responsabilidad. Nada de culpar a otros ni a las circunstancias. Que nadie es responsable de nuestra felicidad o de todo lo contrario mas que nosotros. Y que hay que estar preparados para las recaídas (esta es la parte que a veces todavía me asusta).

Al inicio me dejaron tarea en terapia. Leí libros como “Mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood y “Cuando el amor es odio” de Susan Forward. Pero estos libros, aunque con algunos mensajes buenos, se enfocaban más en el tema de la misoginia, de la baja autoestima, etc… temas que me incumbían seguramente pero no me ayudaban a encontrar el camino para superar esos sentimientos que tenía de dolor y tristeza.  Un día un gran amigo con quien yo trabajaba entonces me regaló una copia de unas reflexiones en audio. El autor era Jorge Bucay. Quedé impactada de lo que decía.  Realmente aplicaba en todos los sentidos a mi situación. Entonces decidí buscar libros suyos y acabé leyendo: “El camino de la autodependencia”, el cual me enseñó sobre el conocimiento de mi individualidad. Y claro, que no podemos ser seres completamente independientes pues pertenecemos una sociedad, allí es donde hay que hacer la distinción con la “autodependencia”, cuando se vuelve responsable y acepta las consecuencias de sus actos. ”El camino de las lágrimas” el cual habla sobre los duelos, de la aceptación de una pérdida y a mitigar el dolor que de ello se genera. Recuerdo que incluye una historia en donde nos habla de que muchas veces debemos soltarnos de las cosas que nos atan, soltarnos de ese sentimiento que nos lastima, y confiar en que tal vez, el mero hecho de “soltarnos” nos ofrezca nuevas expectativas y nuevas oportunidades de éxito.  Más adelante leí “El camino del encuentro”, muy bueno también pues habla sobre las relaciones, las diferencias sobre el sexo y el amor.

Y seguiré leyendo. Seguiré aprendiendo, aún cuando ya pasó ese evento, esa relación pues sigo teniendo muchas preguntas. Me gusta ahora conocerme mejor, ahora sigue buscar el equilibrio. Y esto quizás sea un gran reto.

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