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Archivos diarios: enero 27th, 2009

Hoy desperté con el pensamiento clavado en una frase: “Nunca digas nunca…” Porque este estos últimos años de mi vida han sido los años de los nunca…

Les explico por qué:

Recuerdo cuando me jactaba de nunca haberme tenido que desvelar durante la carrera… cómo siempre me organicé para no dormir después de las 10:30 pm. Y me burlaba de mis compañeros auquellos que a las 3 am estaban haciendo trabajos o estudiando para examen!

Recuerdo también cuando alguna amiga tenía una relación amorosoa con un hombre divorciado, cómo era algo tan inaceptable para mi… yo NUNCA me metería en esos líos!

Recuerdo haber conocido a alguna señora batallando con 2 niños pequeños que se llevaban pocos años y pensaba… qué esa señora no supo cuidarse y por eso se hizo de 2 pequeños en tan poco tiempo?? Qué loco… a mi NUNCA me va a pasar algo así. Ja!

Yo NUNCA quise depender de mis padres cuando yo llegara a la adultez. Me chocaba pensar que iría todos los fines de semana a su casa a comer, a llevar a mi familia, a estar allí como muéganos…

Ahora digo, venga! Qué falta? Desde entonces, desde que sucedió todo lo insucedible ahora ya puedo esperar TODO de la vida.

Les cuento que llevo 2 años y medio desvelada…. sip… al menos me levanto 2-3 veces por la noche para atender a mis DOS niños  que se llevan ÚNICAMENTE 16 meses entre ellos, producto de mi matrimonio con mi esposo que POR CIERTO, antes estuvo casado… Y quienes creen que son mi brazo derecho? Acaso mis papás que son los que me ayudan con los niños? Así es…

Qué más esperar? Je n’ai sais pas… La vida es, en efecto una caja de sorpresas.

A veces olvidamos nuestra esencia. A veces olvidamos las capacidades más hermosas del ser humano.

Te has dado cuenta que a veces en automático estamos a la defensiva, esperando a ser atacados. Así nos hemos hecho la gente de la ciudad. No confiamos, no nos entregamos (al menos no a cualquiera), no sentimos gratitud, no apreciamos a los otros iguales que nosotros y no repetamos.

La gente de campo no es así. Es natural. Nada de estar siempre estresados pensando en lo malo que nos puede pasar, en que la gente puede engañarnos, robarnos, llevarse nuestro crédito. Ellos no son así.

En estas semanas que me he conectado un poco con las comunidades rurales, con la gente que está en estos lugares gracias al nuevo trabajo que tengo, he vuelto a conectarme con la parte “humana” del humano.

Me encanta saber que la gente está super agradecida por los apoyos que recibe. Me dorprende que ellos todavía tienen la esperanza del gobierno, de las instituciones de ayuda al desarrollo rural, de los funcionarios públicos, etc. 

Es increíble cómo las personas están dispuestas a dar el 1000%. Que si no terminaron un compromiso son capaces de trabajar el doble, el triple o el tiempo necesario para sacarlo adelante a tiempo. Y no es fácil… no es como en la ciudad que sólo te subes a tu carrito y llegas a cualquier lado. Ellos caminan… y no caminan 5 minutos. Ellos caminan horas y horas, kilómetros y kilómetros. Ellos cargan y trabajan arduamente.  Y lo mejor de todo es que están gustozas! Es bien bonito ver que trabajan con mucho entusiasmo y sin quejarse, aún cuando nosotros vemos que no está fácil la chamba que les tocó, la parte que les tocó aportar que es la mano de obra.

Las faenas son duras. El que no puede ir deberá cubrir su faena con un “peón”. Alguien a quien le paguen para que haga su chamba. Nada fácil. A ellos no les sobra el dinero.

Este es mi primer contacto directo con el extensionismo. Aunque llevaba ya más de 3 años en un programa dedicado a la asistencia técnica de pequeños productores pecuarios, esta es mi primer verdadero contacto en campo. Es una friega, sí… hay que desplazarse por muchas horas de comunidad en comunidad. Algunas están en los lugares más recónditos donde creía que el viento daba vuelta, pero así es… es donde la gente decidió instalarse para llevar su vida. Allí es donde hay que estar y allí es donde nos necesitan.

Pero se siente bien saber que les llegan recursos a la gente de campo. Que tienen su apoyito que les sirve de algo y poco a poco progresan. A esa gente agradecida, humilde, chambeadora es a la que hay que apoyar, es nuestra gente del campo.

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